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El peligro de ser mujer y viajar en el metro de la CDMX

Son las 8:40 de la noche, tomo el metro en la estación canal de norte línea cuatro, para llegar a casa como cualquier día normal. El vagón está casi vacío, veo mi celular mientras me sujeto del tubo. Alcanzo a observar a una mujer de espaldas, casi como de mi tamaño, iba con un sujeto que la venía sujetando de manera muy incómoda, el sujeto medía como un metro 60, me llamó la atención como la venía sujetando y me acerqué poco a poco, para ver más de cerca lo que pasaba. La mujer era una niña de 16 o 17 años, con la carita pálida y sus facciones dibujaban una expresión de terror. Mi instinto me hizo pronunciar lo siguiente: “wey, ¿qué haces? Te estoy buscando, mi papá nos está esperando allá”. Mis piernas temblaban, mi corazón bombeaba tan rápido que sentía que me desmayaba, pero me mantuve firme y el sujeto sólo pronunció en un volumen muy bajo: “Tú ni te metas o vas a valer verga”. Entre la rabia y el miedo le contesté: “suelte a mi hermana o le hago un pinche desmadre aquí”. Lo siguiente fue reacción física, tomé a la chica del brazo en un intento por zafarla de las manos de este tipo. Entre el forcejeo, el sujeto me aprehendió a mí también. No veníamos solas en el vagón. Sin embargo, nadie nos ayudó. Lo único que alcancé a escuchar fue a una señora decirle a su hijo, como de unos 20 años, “tú no te metas”. El miedo me invadió aún más, pero mi adrenalina me hizo soltarle una patada en el tobillo, sus manos se aflojaron y me alcancé a soltar, pero la chica seguía en shock y no logró soltarse. Volví a pegarle, pero ahora en la entrepierna y la soltó. Salimos y le dije, a la chica, “sólo corre, no dejes de correr”, todo era muy obvio, la gente nos veía correr. Corrimos hacia el transborde del Rosario y un señor se dio cuenta y gritó: “atrápenlo, las está siguiendo”. No supe que pasó, mientras corríamos le pregunté a la chica: “¿hacia dónde vas? ¿desde dónde te viene siguiendo?”, “No sé, yo venía en Coyoacán y me empezó a seguir, me desvié y empecé a trasbordar, pero me alcanzó, creo que, en Candelaria, me pidió mi teléfono, me dijo que me callara o me iba a matar”. Sentí una rabia recorrer mi cuerpo, ella se soltó a llorar y le ofrecí mi celular. Desde que el tipo la venía siguiendo ella se comunicó con su mamá para decirle que la veía en Indios Verdes. Al no tener respuesta durante todo el tiempo en el que la intentaron secuestrar, la mamá ya estaba en la estación esperándola, asustada porque ya no había contestado. Se encontraron y se abrazaron.

Este es el testimonio de Luu Perez, sucedido el lunes 28 de enero, publicado a través de su cuenta de Facebook. Esta aterradora historia terminó “bien”. Luu reflexiona sobre el desenlace de esta historia:

¿Se dan cuenta de cómo pudo ser esta historia? “Mamá me vienen siguiendo” ella ya no contestó, ya no volvió. No les diré “cuídense”, mejor amigas, a cuidarnos entre todas, observen a todas, cuidémonos, y niñas GRITEN, HANGAN RUIDO, NO SE DETENGAN, HÁGANSE A LA IDEA DE QUE LES PUEDE PASAR, PARA QUE NO LAS TOME DE SORPRESA Y QUEDEN EN SHOCK, DEFIENDAN A ALGUIEN, CORRAN LUCHEN, SOMOS TODO LO QUE TENEMOS.

Como Luu Perez, hay más mujeres que han denunciado, a través de las redes sociales, los intentos de secuestro que han vivido en el metro de la Ciudad de México. El patrón suele ser el mismo o muy parecido al siguiente:  Una mujer camina sola a los alrededores de determinada estación del Metro, ya sea afuera de éste o dentro de sus instalaciones, y personas de perfil sospechoso, generalmente hombres, se acercan y fingen ser la pareja de la mujer en cuestión para confundir a cualquier otra persona que pudiera intervenir y entonces desaparecen.

De acuerdo con una investigación realizada por El País, en los últimos cuatros años han desaparecido alrededor de 153 personas. Durante el año pasado y en lo que va de este 2019, se han abierto 43 carpetas de investigación por usuarios que fueron vistos por última vez en las instalaciones del metro. Asimismo, la Procuraduría General de Justica capitalina (PGJ) informó que tan sólo el 65 por ciento de dichas investigaciones se cerraron inmediatamente cuando los desaparecidos volvieron a aparecer. Mientras que el 35 por ciento restante, significa que al menos 15 usuarios no han vuelto a ser vistos y se han sumado a la lista de los 138 desaparecidos en la red de metro mexicana entre 2015 y 2017.

Jorge Gaviño, exdirector del Sistema de Transporte Colectivo, de acuerdo con El País, calculó que en el año de 2017 el sistema mexicano transportaba 5,5 millones de usuarios diariamente. En relación con otros transportes en el mundo, es el segundo más saturado, quedando atrás de Nueva Delhi, India.

El metro también cuenta con un sistema de seguridad de 3 mil 147 cámaras de la red del Centro de Cómputo del Gobierno de la Ciudad de México dentro de sus instalaciones. Sin embargo, no han servido para encontrar a las víctimas desaparecidas, porque las cámaras no cubren todas las estaciones existentes del transporte subterráneo.

Con el fin de abolir el acoso sexual en las estaciones del metro de la ciudad, en 2007 se implementó la política de “viajemos seguras”, que consiste en la separación de vagones exclusivos para mujeres y vagones mixtos. Esta política comenzó solamente en horarios pico, en la actualidad es una política permanente.

Esta política “curita” no es suficiente, las autoridades se han mostrado incompetentes en su realización. Como usuaria del metro, puedo confirmar que en más de la mitad de las veces en la semana veo a hombres subirse en los vagones exclusivos sin ser detenidos o sancionados. Por lo que podemos asegurar que esta política simplemente es una pantalla. Ante los eventos sucedidos en este mes de enero, las autoridades del metro han respondido que para eso existen estos vagones, y también aseguran que no han recibido denuncias oficiales.

¿Qué es lo que está pasando? ¿por qué las víctimas prefieren denunciar en sus redes sociales y no con las autoridades correspondientes? La respuesta es obvia, la desconfianza en las autoridades nos ha obligado a organizarnos en otros espacios, a levantar la voz desde otros sitios en los que sí somos escuchadas y no necesitamos llenar formularios que nos exponen aún más. Cuando levantas una denuncia, de acuerdo con testimonios, entregas tus datos personales a las autoridades y estos son visibles para el victimario.

La PGJ declaró que no se han abierto carpetas de investigación ya que no existen denuncias formales por secuestro por intento de secuestro. También aseguró que de hacerse estas denuncias podrían determinar si se trata de un grupo criminal el que está detrás de las desapariciones dentro y a los alrededores de las estaciones de metro.

Las respuestas de las autoridades aún no han realizado algún plan o programa para combatir esta alarmante ola de denuncias a través de las redes sociales, pero un grupo de mujeres preocupadas por lo sucedido ha decidido accionar y comenzaron a mapear los puntos en los que se han denunciado estos intentos.

En este año se ha detectado que las estaciones de los sucesos son, el metro universidad en la parada del pumabús, metro Copilco y Eugenia, dentro y en las calles aledañas; Metro Coyoacán, dentro y fuera en las calles de Martín Mendalde y Av. Coyoacán; Metro Guerrero y Buenavista, en le transborde de Guerrero a Buenavista; en el Metro Indios Verdes, afuera de la estación, en la base de las combis; en el Metro Tacubaya, afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía; Metro Martín Carrera, dentro de las instalaciones; Metro Aquiles Serdán, dentro; Metro Mixcoac, San Antonio, Chabacano, San Lázaro, Moctezuma, Metro Boulevard Puerto Aéreo, Santa Martha, Atlalilco,  UAM Iztapalapa, Impulsora, Tezonco.

La movilización de grupos feministas ha convocado a una marcha este sábado 2 de febrero, del monumento a la madre al Zócalo Capitalino. En la convocatoria expresaron que:

Esto debido a los recientes casos de intentos de secuestro en distintos puntos de la ciudad.
Creemos que es urgente ya que ni la Jefa de gobierno Claudia Sheinbaum ni el Presidente AMLO han hecho algún pronunciamiento y queremos hacer visible nuestro descontento.
Es una protesta pacífica por lo cual pedimos que no caigan en provocaciones.

Aún no se tiene claro quiénes son los responsables, si pertenecen a una red, un grupo criminal organizado, si son casos aislados, etc., pero gracias a este destape de denuncias se han encontrado sitios en internet que promueven fotografías de mujeres y hombres con el fin de “encontrarlas o encontrarlos”. Un ejemplo es: “Es mi CRUSH metro CDMX” esta es una página en Facebook que tiene como propósito subir fotografías de usuarias y usuarios en el metro con la hora exacta, estación o línea en la que la tomaron, para encontrarla.

Los administradores de este sitio lanzaron el 25 de enero un comunicado en el que expresan que no son responsables de los presuntos intentos de secuestro en las instalaciones del transporte. A pesar de que no se puede demostrar que sean o no responsables, lo alarmante de estos sitios es que además de ser una práctica que promueve el acoso, se trata de un sitio en el que se vulnera la privacidad e integridad de las y los usuarios en el transporte colectivo. Por lo que colectivos feministas, usuarias y usuarios en las redes y medios de comunicación han solicitado a los internautas que denuncien el sitio y cualquier otra página que se le parezca.

Se han lanzado campañas para prevenir los secuestros en los que dan tips a las mujeres para cuidarse en el transporte público.

Lo que está sucediendo en el transporte masivo de la Ciudad de México es un llamado de alerta para todas y todos. Es un tema que nos compete a cada una de nosotras y nosotros, porque a pesar de que se trata de violencia de género, el transporte lo usamos todos. Cuidarnos es un asunto personal, pero es momento de intervenir. Si ves que algo sospechoso sucede intenta ayudar, con tus respectivas precauciones. La historia de Luu es un ejemplo de como la sororidad, hermandad entre mujeres, puede salvarnos la vida. No se trata de llevarnos bien con todas, simplemente es ser empáticas. Todas las mujeres sufrimos de violencia de género, sin importar nuestro nivel socio económico, por lo que no replicar esa violencia entre nosotras es un gran paso para destruir la barrera que nos ha segmentado durante siglos.

Tenemos derecho a el libre tránsito, a no tener que preocuparnos por regresar con vida a casa. Es momento de exigir nuestro lugar en el mundo, los espacios son para todas y todos, no sólo para unos cuantos. Los servicios de transporte privado son un peligro para nosotras, las calles a cualquier hora del día y el transporte con más gente también es un peligro. En México es muy peligroso trasladarse de un lugar a otro siendo mujer.

Por lo que, exigimos a las autoridades correspondientes accionar e implementar programas que refuercen nuestra seguridad. No basta con vagones exclusivos, porque además de que necesitamos que esas políticas sean respetadas permanentemente y que se apliquen las sanciones correspondientes a quienes no las respetan, también necesitamos que nos garanticen nuestra seguridad e integridad.

Foto: Paulina Martínez

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