Draft del 2000, 17 años después

En el Draft del 2000, los Jets de Nueva York tuvieron cuatro elecciones de primera ronda –más que ningún otro equipo en la historia de la liga–. Ese año fue el primero, desde 1966, en que se escogió a un pateador –el gran Sebastian Janikowski, por los Raiders de Oakland con la selección número 17–. La Universidad de Tennessee lideró a las demás instituciones superiores al aportar 9 jugadores a la liga ese año. Courtney Brown fue enviado a Cleveland con la primera elección. Una de las 4 opciones de primera ronda de los Jets fue para seleccionar a un mariscal de campo, Chad Pennington, de Marshall. Ningún equipo tomó a otro jugador para esta posición durante la segunda ronda. Sin embargo, en la posición 65, los 49ers de San Francisco escogieron al quarterback de Hofstra, Giovanni Carmazzi, quien fue comparado con la leyenda del equipo Joe Montana. Con el pick 65, los Cuervos de Baltimore seleccionaron a Chris Redman, de Louisville. Redman, eventualmente, se reuniría durante algunos meses con la selección 199 de ese mismo draft. En la quinta ronda, con el puesto 163, Tee Martin fue elegido por los Acereros de Pittsburgh. Cinco posiciones más abajo, y ya en la sexta ronda, Los Santos se decantaron por Marc Bulger, que en once temporadas, nunca vio un solo minuto de acción en la NFL. Los Browns de Cleveland seleccionaron a Spergon Wynn, de la Estatal del Sur de Texas, un mariscal de campo que el año anterior había completado apenas el 50% de sus envíos. Finalmente, y a unas cuántas elecciones de terminar la sexta ronda, los Patriotas de Nueva Inglaterra seleccionaron, con el número 199, a Tom Brady, quien hace unos días ganó su sexto anillo de Super Bowl.

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“En mi tercer año en la universidad no sabía si iba a jugar el fin de semana, y así entrenaba miércoles, jueves, y viernes: ahora hago lo mismo, trato los miércoles, jueves y viernes como si no supiera si voy a jugar”, dijo Tom Brady a ESPN en el documental Brady 6, filmado cuando los Pats ganaron su tercer anillo de Super Bowl. El domingo pasado, y varios años después, Tom Brady volvió a romper su propia marca (establecida contra Filadelfia el año anterior) respecto al lapso de tiempo entre su primer Super Bowl, contra Rams en 2002, y el hasta ahora último, contra el mismo equipo –ahora de Los Angeles–. Este año se habló mucho de cómo los papeles se habían invertido: al igual que en el Super Bowl XXXVI, un joven mariscal de campo y un joven entrenador en jefe se enfrentaron a la experiencia de sus homólogos consolidados: hace 18 años, los papeles estaban invertidos: aquellos que buscaban probar su talento eran Tom Brady y Bill Belichick ante Kurt Warner y Mike Martz. Quizá esa noche nació, de manera oficial, la leyenda del Comeback Kid: faltando 2 minutos, Carneros recuperó el balón y en menos de cincuenta segundos empató el partido, de la mano de Warner y el mejor show en turf. Con poco más de dos minutos, Brady comandó una ofensiva que terminó con las esperanzas del segundo título de San Luis: completando 5 de 8 pases, el mariscal de Nueva Inglaterra dejó la mesa servida para que Adam Vinatieri conectara los 3 puntos que le dieron su primer Súper Tazón a Patriotas.

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“Lo que usted acaba de hacer fue tomar una defensiva y pintó la Mona Lisa; no, usted pintó una Capilla Sixtina, es el sueño de cualquier coordinador defensivo”, dijo el comentarista “N” al coach Belichick después de ganar el domingo. En una temporada en donde las ofensivas fueron las dominantes, la gran final de la NFL fue decidida por los equipos defensivos. Luego de una campaña en la que la defensiva de Patriotas fue rankeada en el lugar 21 de yardas permitidas (5746 durante la temporada) y número 7 en puntos encajados (325 en todo el año), parecieron encontrar el rumbo en la postemporada. A pesar de los 31 puntos que Kansas City les anotó en la Final de Conferencia, la defensa de los Pats mantuvo a raya a Patrick Mahomes y la ofensiva de los Chiefs, dejándolos en cero puntos durante la primera mitad. Durante todo el partido, y cuando parecía que finalmente la ofensiva de KC pasaría por encima de los Pats, vinieron jugadas importantes: Patrick Mahomes fue capturado 4 ocasiones (2 de ellas por el linebacker Kyle Van Noy), provocando yardas perdidas a la ofensiva y evitando de esta forma que la misma se estableciera en el campo. El Super Bowl LIII ha sido el único que Patriotas ha ganado por una ventaja de dos dígitos: irónicamente, es el que menos puntos registra entre los dos rivales. La defensiva volvió a ser determinante: cuando parecía que Los Ángeles finalmente establecería una ofensiva (la número dos en la temporada, tanto en yardas como puntos anotados), aparecía la defensa de Pats para hacer jugadas determinantes: basta recordar el pase desviado de Jason McCourty a Brandin Cooks, quien ya tenía el balón en la manos dentro de la zona de anotación, hacia el final del tercer cuarto: parecía un touch down seguro hasta que llegó el segundo de los McCourty para sacarle el balón de las manos a Cooks. Kyle Van Noy volvió a ser protagonista: él mismo capturó a Jared Goff en una jugada en tercera oportunidad y dos, haciendo que el quarterback de los Rams perdiera más de quince yardas.

Hacia el final del juego, fue la misma defensiva la que se encargó de cerrarlo. Ya temprano en el partido, el corner Stephon Gilmore había desafiado a Jared Goff, cuando el mariscal de los Rams buscó sin éxito al receptor que Gilmore cubría: por aquí no pasarás, pareció decirle a Goff a la distancia. Cuando quedaban poco más de cuatro minutos, y ya en territorio de los Pats, Goff volvió a retar a Gilmore con un pase flotado (en el que pareció que además, las trayectorias entre corredor y quarterback se confundieron), que resultó en una intercepción selló la victoria de Nueva Inglaterra. ¿La jugada anterior? Un pase en el que Goff buscó a Cooks en la zona de anotación. ¿El resultado? La defensiva de Patriotas sacándole a the Archer el balón de las manos. Durante todo el partido, los cambios de marca confundieron a la línea y al quarterback de Los Ángeles, impidiéndoles establecer cualquier ritmo que buscaran. “No podíamos marcarlos doble a todos”, dijo coach Belichick cuando le preguntaron sobre los dos hombres que vigilaron a Brandin Cooks y a Robert Woods durante casi todo el encuentro, “pero cuando lo hicimos salió bien. Tenemos un gran equipo”.

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McDaniels (el coordinador ofensivo de Nueva Inglaterra) vio algo que Tom (Brady) no vio. “Habíamos llamado esa jugada una o dos antes, ahora no puedo recordarlo; Tom no vio que hubo una separación de media yarda entre mi marca y yo, y la segunda vez que llamamos la jugada sabía que iba a ir conmigo; sabía que teníamos el emparejamiento que yo quería y que entonces el pase iría para mí, en el clutch, con esos pases que amo atrapar para Tom”, dijo Rob Gronkowski en una entrevista durante la celebración de la victoria. El ala cerrada de Nueva Inglaterra se refería al pase flotado que puso en la yarda dos a Patriotas; una recepción en la que Gronk tuvo que lanzarse de cabeza para encontrar el resquicio para que el ovoide le llegara a las manos. Faltaban poco más de siete minutos para el final del partido. En la siguiente jugada, Sony Michel entró a la zona de anotación, marcando finalmente la primera anotación de seis puntos en el Super Bowl, cuando el último período se encontraba casi en su ecuador. Este año la ofensiva de Patriotas fue más balanceada. El impacto fue tal que cada vez que Michel sumó más de cien yardas, Nueva Inglaterra permaneció invicto. La salida de Josh Gordon del equipo, hacia la última parte de la temporada, reestructuró el ataque de los Pats. Además, el equipo pareció darle un nuevo valor a la posición de corredor de poder o full back en James Develin, que si bien es cierto que solo marcó 5.1 yardas por acarreo este año, su labor fue más bien la de abrir camino a los corredores que venían detrás de él. Develin fue el jugador que movió a la línea defensiva y limpió el sendero durante 30 de las 72 jugadas a la ofensiva de Nueva Inglaterra, y aunque no tuvo un solo acarreo, fue el encargado de abrir la brecha para que Sony Michel anotara el touchdown que puso la distancia definitiva el pasado 3 de febrero.

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“Soy la mejor decisión que el equipo pudo tomar”, le dijo Tom Brady a Robert Kraft cuando lo conoció, por allá del 2000. Con su sexto anillo de Super Bowl, Brady rompió el empate que tenía con Charles Haley, quien ganó 5 anillos de campeón como jugador. Los Acereros y los Patriotas son ahora los dos únicos equipos con seis títulos de Súper Tazón. Nueva Inglaterra se estableció, el domingo pasado, como el equipo más ganador en postemporada, con 37 victorias; con 41 años y 184 días, Brady se convirtió en el quarterback de más edad en iniciar un Super Bowl, mientras que Bill Belichick, con 66 años y 293 días es el coach más viejo en ganar uno; igualmente, con la del domingo, el 12 de Pats sumó su sexta serie ofensiva ganadora en una final de la NFL, además de que contribuyó a su propio récord de pases (392), pases completos (256), y yardas por pase (2838). Eres muy viejo, Y tú muy lento, No tenemos defensa, no tenemos jugadores talentosos, se dijeron Brady, Julian Edelman –el Jugador Más Valioso del Super Bowl con 10 atrapadas y 140 yardas–  y Chris Hogan, después de su victoria ante Kansas City. Con una temporada de altibajos, Nueva Inglaterra jugó los tres últimos partidos como si en eso se les fuera la vida, haciendo jugadas importantes en los momentos más difíciles de cada partido. Todavía estamos aquí, dijo Brady. Y así será, al menos por uno o dos años más.

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