Textos y Contextos. La revolución femenina en África; las mujeres como agente de cambio político

Existe una necesidad de reivindicación innegable al papel de las mujeres en las transformaciones políticas y sociales del mundo. No es una cuestión de lenguaje inclusivo o de políticas hipócritas de equidad de género que suenan aún más discriminatorias por seguir infiriendo que las féminas requieren el apoyo de la ley y no un simple cambio de paradigma para entender que la sociedad urge de la real paridad.

El papel de las llamadas “adelitas” en la Revolución Mexicana, fue trascendental para el desarrollo de las acciones políticas, sociales y militares que desempeñaron sobre todo las fuerzas rebeldes contra los federales; sin embargo, esto no ha quedado más que como un mito de la cultura histórica y colectiva del país.

En África está sucediendo que las mujeres decidieron tomar el mando de algunas consignas políticas para reivindicar su papel no sólo desde el discurso, el lenguaje o la inclusión burocrática, sino a partir de la acción política directa y sin las escalas de esperar a que se les permita ostentar algún cargo legislativo o gubernamental.

En Argelia, las mujeres fueron clave en las protestas que este año se desataron contra un posible quinto mandato del expresidente Abdelaziz Bouteflika, quien permaneció 20 años en el poder y renunció en abril de este 2019 al no soportar la presión social. La más recordada de estas manifestaciones se dio el 8 de marzo, día de la mujer, en el que el grupo femenino fue contra corriente para alzar la voz en las calles, incluso venciendo el prejuicio del papel de la mujer en una sociedad mayoritariamente musulmana.

En junio pasado, 17 colectivos feministas, firmaron en Tighremt, Argelia, una declaración en la que exigen el respeto a su participación en la vida política de su país. “La masiva presencia de mujeres en las manifestaciones ha extrañado a quienes no se habían dado cuenta de nuestra progresión en la vida pública, presencia que en sí misma es un avance en nuestro combate. Una Argelia que tenga en cuenta nuestras preocupaciones, nuestra exigencia de dignidad y de emancipación y nuestra reivindicación de igualdad”, expresa su consigna.

Algo muy similar sucedió en Sudán, otro país de preponderantes expresiones islamistas y donde sorprendió a la sociedad, local e internacional, la presencia de mujeres en las protestas contra Omar al-Bashir, el duro mandatario que finalmente sufrió un golpe de Estado el pasado mes de abril y debió dejar el poder tras 30 años de ostentar el poder.

El pasado 13 de junio, la Fiscalía General de Sudán acusó a al-Bashir formalmente de posesión ilegal de fondos al encontrar en su domicilio millones de dólares y libras sudanesas en efectivo; sin embargo, los movimientos femeninos han sido clave en las movilizaciones y más importante aún, no se han diseminado en las corrientes de los hombres, sino que han dado fuerza a sus propios contingentes.

La periodista Olivia Macadré, ha descrito de forma precisa la presencia de féminas en las calles de Sudán: “La zagrouda, el canto de las mujeres, se ha convertido en su seña de adhesión allá por donde pasan”. Por desgracia, se han reportado al menos 45 mujeres que han ido a prisión por manifestarse y asociaciones como Human Rights Watch, detectaron que, de parte de las autoridades, se está poniendo especial énfasis en reprimir a los movimientos femeninos, incluso violando sus derechos humanos de forma preocupante.

Por fortuna, en las sociedades con mayor influencia occidental, como por ejemplo la mexicana, el papel de la mujer en temas de importancia social y política es, cada día, más común y normalizado, aunque aún resten muchos pendientes; sin embargo, es digno de optimismo que en África, donde las políticas y algunas creencias religiosas han minimizado a las féminas como agentes preponderantes de la sociedad, se esté escuchando la voz de muchas madres, hermanas, hijas… mujeres.

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  • Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón. Maestrante en Periodismo Político por la EPCSG. Estudiante de Relaciones Internacionales también en la FES Aragón. Columnista del diario El Día y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad Obrera de México. Ha publicado las novelas Peor es nada (Ed. Fridaura), Ella no sabía nada de Bakunin (Ed. Fridaura) y El amor no es suficiente (Ed. Endira).

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