Después de los tiroteos: cifras sobre ataques y armas de fuego en Estados Unidos

Este fin de semana se vio enmarcado por diversos tiroteos que se presentaron en los Estados Unidos: El Paso, Texas; Dayton, Ohio, y Douglas Park, Chicago, donde decenas de personas fueron asesinadas y otras tantas fueron heridas. Esta situación pone en la mesa la condición que existe en dicho país sobre las armas de fuego y la facilidad que la sociedad civil tiene para obtenerlas.

Ante dichas tragedias, que en suma dejaron un saldo de al menos 34 personas fallecidas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump anunció en su cuenta de Twitter que para evitar que estas personas hayan muerto en vano, republicanos y demócratas deben unirse en una iniciativa que ayude a evitar estos eventos, pero insistió que tendría que ir de la mano con el tema migratorio, en una reforma “desesperadamente necesaria”. Asimismo, mencionó: “¡Debemos tener algo bueno, si no genial, de estos dos trágicos eventos!”.

Sin embargo, el presente se come a la administración de Donald Trump y a su empecinado discurso contra los migrantes y hasta que no llegue esa reforma de la que habla, la situación es crítica para la sociedad estadounidense. Según un sondeo publicado por el medio de comunicación CNN y realizado en 2017, alrededor de 40 por ciento de los estadounidenses reconoce que poseen un arma o viven con alguien que tiene una.

La Constitución de Estados Unidos, en la Segunda Enmienda, protege el derecho de los ciudadanos a poseer y portar armas “a efectos de defensa personal”. Aunque no se registra una cifra exacta de cuántas armas de fuego hay en manos de civiles en estadounidenses, según el diario El País, se estima que son unas nueve por cada diez ciudadanos. El Servicio de Investigación del Congreso calculó, en un estudio de 2012, que había unas 310 millones de armas, en una población nacional de 321 millones de habitantes registrada en el estudio.

Asimismo, según CNN, más de 11 mil personas perdieron la vida en 2016 por ataques de arma de fuego en Estados Unidos. Muy probablemente se relaciona con que 42 por ciento de las armas en poder de civiles en el mundo están en manos de estadounidenses, a pesar de que ese país sólo tiene el 4,4 por ciento de la población mundial.

Por otra parte, según la asociación Gun Violence Archive, desde enero de este año, se han producido 33 mil 077 incidentes relacionados con armas de fuego en Estados Unidos, los cuales dejaron 8 mil 745 muertos y más de 17 mil 336 heridos. De estas cifras, la organización especifica que figuran al menos 395 niños y mil 802 adolescentes.

Además, a decir del medio HispanTV, hasta este domingo, el día 216 del año 2019, se han producido en los Estados Unidos 253 tiroteos masivos, una cifra que supera a cualquier otro país en el mundo.

Según el informe 2019 de Human Right Watch, hubo un retroceso en cuanto a derechos humanos en los EU, específicamente en eventos como los ataques a civiles del fin de semana; el documento indica: “Durante una semana en octubre, varios hombres que defendían puntos de vista de la extrema derecha y de la supremacía blanca presuntamente cometieron tres actos violentos independientes: uno llevó a cabo un tiroteo masivo en una sinagoga de Pittsburgh, que acabó con la vida de 11 fieles e hirió a muchos más; otro envió bombas mortales a destacados políticos demócratas; y otro disparó a dos afroamericanos en una tienda de comestibles de Louisville, matando a ambos. Múltiples organizaciones y el gobierno, que utilizan diferentes metodologías para recopilar distintos tipos de información sobre crímenes de odio, aseguran haber registrado un aumento en el número de incidentes motivados por el odio frente a años anteriores”.

Una investigación de CNN indica que algunos investigadores de la Universidad de Harvard y Northeastern creen que esas masacres pueden ser “contagiosas”: una muerte o tiroteo incrementa las oportunidades de que otras puedan ocurrir en dos semanas. Es una “infección” que dura cerca de 13 días, según encontraron en otros estudios, lo que explicaría que se hayan desencadenado estos ataques en últimos días de forma encadenada, pues apenas la semana pasada también hubo un ataque en Gilroy, California, que dejó tres muertes.

Adam Lankford, un profesor asociado de justicia criminal en la Universidad de Alabama, consultado también por CNN, explicó un par de peculiaridades sobre los tiroteos en Estados Unidos; por ejemplo, en dicho país, “hay un promedio de 6,87 víctimas por incidente, mientras que en los otros 171 países que Lankford estudió, el promedio es de 8,8 víctimas por ataque”.

Asimismo, según el investigador, “menos personas mueren en los tiroteos en Estados Unidos porque la policía estadounidense se entrena usualmente en cómo lidiar con este tipo de incidentes, a pesar de que no suelen ocurrir con la misma frecuencia que otros crímenes”, indicó para CNN. Y añadió: “La policía fue más lenta en responder en otros países y era más propensa a estar menos preparada a la hora de responder”.

Sin embargo, y aunque se pone en debate la legislación norteamericana sobre la facilidad al acceso a las armas en los Estados Unidos, una encuesta nacional de 2015, retomada por Infobae, indica que en 13 millones de hogares estadounidenses había armas de fuego. En ese año, 14 mil jóvenes recibieron heridas no fatales y hubo unas 2 mil 800 muertes relacionadas con esas armas de fuego almacenadas en los hogares, de las cuales al menos 782 pudieron haberse evitado si dichas armes hubiesen estado bajo llave.

La investigación, publicada originalmente por la revista JAMA Pediatrics en mayo de este 2019, utilizó esos datos, entre otros, para crear una simulación y generar un modelo que predice lo que pasaría, o hubiera pasado, si esas armas hubieran estado bajo resguardo especial sin acceso a menores.

Si solo un 10 por ciento más de hogares hubiera puesto sus armas bajo llave, hasta 50 adolescentes y niños de la estadística de muertes estarían vivos, indica el estudio. Si todas las armas se hubieran guardado de esa manera, se hubieran frustrado entre 230 y 325 tiroteos que acabaron afectando, algunos de manera mortal, a niños y adolescentes.

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  • Licenciado en Comunicación y Periodismo por la FES Aragón. Maestrante en Periodismo Político por la EPCSG. Estudiante de Relaciones Internacionales también en la FES Aragón. Columnista del diario El Día y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad Iberoamericana y de la Universidad Obrera de México. Ha publicado las novelas Peor es nada (Ed. Fridaura), Ella no sabía nada de Bakunin (Ed. Fridaura) y El amor no es suficiente (Ed. Endira).

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