Felipe Calderón y Fidel Herrera ocultaron la violación sexual a Ernestina Ascencio

 

“Pinome Xoxome”: “Hombres de verde”, eso era lo que significaban las últimas palabras de Ernestina Ascencio Rosario, antes de ser trasladada al hospital con múltiples heridas a causa de una agresión sexual, donde finalmente falleció. Hoy a 13 años de este cruel suceso, Juan Pablo Mendizábal, médico legista, sostiene que el expresidente Felipe Calderón y el exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera, acordaron modificar la versión de los peritos. 

La noche del 25 de febrero, Ernestina Ascencio, quien era una mujer indígena originaria de Soledad Atzompa, Veracruz, fue encontrada gravemente herida, a unos 300 metros de un campamento del 63 Batallón de Infantería del Ejército Mexicano, quienes tan sólo una noche antes se acaban de instalar en la zona para supuestamente realizar operativos de vigilancia; no obstante ya existían rumores sobre los presuntos abusos sexuales en contra de mujeres y niñas perpetrados por los militares. 

Al momento de ser rescatada, la mujer de 73 años sólo pudo pronunciar en náhuatl que los “hombres de verde” eran los responsables. De inmediato fue trasladada al hospital Regional Río Blanco, en el que pasó aproximadamente 6 horas luchando entre la vida y la muerte, sin embargo por la gravedad de las lesiones, la madrugada del 26 de febrero, falleció. 

Cabe resaltar que los familiares de Ernestina y el personal del hospital denunció el ataque sexual, por el que se abrió la carpeta de investigación ministerial bajo los cargos de violación y posterior homicidio.  

El médico legista Juan Pablo Mendizabal, quien realizó la necropsia, mencionó que el resultado de los cromosomas encontrados en el cuerpo de la occisa, pertenecían a tres personas diferentes, sin embargo, Fidel Herrera, gobernador en ese tiempo de Veracruz, junto con Felipe Calderón y los titulares la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en reuniones en Xalapa y Ciudad de México, modificaron el peritaje y  sostuvieron que Ernestina falleció a causa de “gastritis crónica”.

Según el testimonio del perito, al principio se les presionó para defender los dictámenes, luego de una reunión con el gobernador veracruzano, se les pidió que agregaran al expediente las nuevas conclusiones, las cuales manifestaban que la muerte de Ernestina había sido por causas naturales. 

El perito Mendizabal indicó que no cambiaría el dictamen pericial que previamente había realizado: “Por honestidad, por justicia, no lo cambiaría. Ernestina fue agredida sexualmente. Por todos los indicios que se encontraron, por todos los hallazgos físicos, los desgarres, el antígeno prostático encontrado en el recto y la vagina es exclusivo de los hombres. Todas esas cosas en conjunto fueron determinantes para estar completamente seguros de la agresión sexual de la señora Ernestina”.

Asimismo señaló que lo obligaban a cambiar las evidencias y el dictamen, puesto que en un principio Fidel Herrera declaró ante los medios  hacer justicia por la muerte de Ernestina, sin embargo para el 13 de marzo confirmó la versión del expresidente Calderón quien afirmaba que la causa de muerte era por gastritis crónica. 

Para el 30 de abril, la Procuraduría General de Justicia en Veracruz, concluyó que la muerte de Ernestina Ascencio, no era por factores externos, por lo que se dictaminó el no ejercicio a la acción penal el 17 de mayo de 2007, de esta forma al no acreditarse ninguna responsabilidad del personal militar, la carpeta de investigación nunca se dio a conocer.

A su vez, José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, también asumió que la causa de muerte había sido por gastritis.

Por su parte, la integrante del Centro de Estudios y Servicios Municipalistas (CESEM), Patricia Benítez, después de agotar las instancias nacionales para solicitar se diera a conocer la versión pública del expediente de investigación sobre el crimen de Ernestina, recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reitera que en casos donde se alega que se cometió un delito perseguible de oficio, se debe agotar la investigación penal, por impulso del Estado. Además, considera que las autoridades tenían conocimiento de la muerte de la señora Ascencio y de los alegatos de la violación sexual a manos del 63 Batallón.

De igual manera el organismo advierte que las agresiones físicas y sexuales por agentes del Estado representan violaciones a los derechos a la vida, integridad, garantías judiciales, honra, protección judicial, entre otros.

Ante esto el organismo internacional denunció que Ernestina en su condición de mujer indígena, pobre, adulta mayor, no tuvo acceso a atención médica oportuna. Fue estigmatizada y se determinó el cierre de la investigación deficiente quedando el caso en la impunidad.

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