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Textos y Contextos: Semana de filtraciones: las diferencias con las que miden a izquierda y derecha

En la política una máxima que no se puede negar: a la izquierda no se le mide con la misma vara que a la derecha. ¿Por qué será que somos tan permisivos con los conservadores de siempre: ricos, poderosos, influyentes; pero con la parte hoy llamada progresista, somos tan rígidos que parece, nos gusta el dominio de la clase alta?

Los videos que en últimos días han cimbrado el sistema mexicano, las declaraciones de Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos, y el montón de ex funcionarios invitados en corrupción en sexenios anteriores son una buena muestra de que, al parecer, la derecha siempre tendrá derecho a más concesiones que los liberales.

Decía Eduardo Galeano, el gran periodista uruguayo, que quizás en la vida alguien debe ser el perdedor para que, por añadidura, alguien pueda vencer, y lo explicaba con el ejemplo de América Latina, un continente tan rico y fructífero, pero a su vez tan castigado por las potencias europeas y en siglos recientes, por Estados Unidos.

Así, condenado a una crítica férrea y una vigilancia rígida, se antoja el primer gobierno de izquierdo que hemos tenido en México este Siglo XXI y como el que no se tenía hacia décadas. Como cualquier administración, es perfectible, pero, ¿por qué parece poco que Rosario Robles, Juan Collado, Emilio Lozoya, estén en la cárcel o en proceso judicial, y ahora resulta que hasta son “circos mediáticos”?

¿Por qué criticamos tanto, tanto una guerra contra el narcotráfico que dejó miles de muertos y desaparecidos, pero ahora no reconocemos la estrategia de ahorcar al crimen organizado mediante sus finanzas, tras el congelamiento de unas 8 mil cuentas bancarias al Cártel Jalisco Nueva Generación?, ¿también El Marro, líder del Cártel de Santa Rosa de Lima fue detenido sin sangre, y resulta que todo es “una cortina de humo”?

A inicios de semana, se viralizó un video en el que Rafael Caraveo y Guillermo Gutiérrez, personajes cercanos al Partido Acción Nacional, se ven contando montones de dinero en oficinas del Senado de la República, hecho que habría sucedido en la pasada legislatura.

Un día después, se filtraron las declaraciones de Emilio Lozoya, donde acusa de corrupción y abuso de poder al expresidente Enrique Peña Nieto; a Luis Videgaray, ex secretario de Hacienda y después de Relaciones Exteriores; a Ricardo Anaya, ex diputado, así como s otro montón de personajes de la derecha. Y al otro día, Carlos Loret de Mola, expone videos donde David León, antes encargado de Protección Civil a nivel nacional, le entrega un millón 400 mil pesos a Pío López Obrador, lo que habría sucedido en 2015.

El resultado, el de siempre: la izquierda juzgada sin parámetros, sin proporciones; cuando los panistas en el Senador contaban unos 19 millones de pesos, cuando Lozoya acusa desvíos de millones de dólares, miles de millones de pesos, en el sexenio de Peña Nieto, resulta para los medios que lo verdaderamente urgente es aclarar qué pasa con un millón 400 mil pesos.

Y sí, hasta lo dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia del viernes, es urgente que se investigue esa operación en la que participa su hermano y un ex funcionario, separado del actual gobierno hasta aclarar el asunto, pero no se puede salir ahora con que décadas de corrupción del PRI y del PAN se ven opacada por una bolsa de papel de estraza con dinero. Han llegado incluso a recordar el caso Bejarano, olvidando que incluso él fue a prisión.

El colmo del absurdo lo regaló Sergio Sarmiento, quien en el programa “Primer Plano” se le ocurrió decir que quizás los panistas contando billetes en la Cámara Alta, quizás sólo revisaban “la nómina del Senado”, como queriendo exculpar gente; este comentario causó incluso la risa de otros panelistas como Denise Maerkel. Por otro lado, el mismo Sarmiento pidió en su Twitter entera e Investigación y justicia para el asunto del hermano del presidente. He ahí una muestra de medir muy distinto a izquierda y derecha.

No se entiende como justo cuando salen a la luz las triquiñuelas de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y compañía, ahora es cuando más les creemos y cuando más les otorgamos el beneficio de la duda. ¿Ya olvidamos las casas de Malinalco y la Casa Blanca patrocinadas por Higa?, resulta también que ahora eso es menos preocupante que el viaje del hijo del presidente a Acapulco y sus tenis de seis mil pesos… No se mide con la misma vara.

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