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Dos años: entre la pandemia y la oposición la 4T avanza

Del segundo informe presentado por AMLO a toda la población en el segundo aniversario de la toma de posesión realizada el 1 de diciembre de 2018, diferente al oficial que se presenta formalmente a la Cámara de Diputados los primeros de septiembre, destacaremos los principales aspectos económicos.

En primer lugar, se plantea la consideración de que la transformación planteada como objetivo central del nuevo gobierno, debía enfrentar como tarea prioritaria a la corrupción, la connivencia entre el poder político y el poder económico. Y con ello la austeridad en el ejercicio del presupuesto público.

Aquí henos señalado que la corrupción en el neoliberalismo mexicano era parte constituyente del proceso de acumulación de capital, no sólo era un problema ético: la corrupción desviaba recursos públicos, la corrupción era un mecanismo de captura del Estado en función de los intereses de los grupos económicos y del crimen organizado, la corrupción permitía acumulación de dinero, enriquecimiento ilícito, y atravesaba prácticamente a casi toda la actividad pública, en particular a la fiscalidad con múltiples modalidades de evasión de impuestos y a la inversión pública, ya en forma directa o en coinversión con el sector privado nacional y trasnacional.

Los casos más escandalosos son el robo de gasolina, el huachicoleo, la estafa maestra, los contratos con Odebrecht, la venta y compra de empresas públicas…

En segundo lugar, se destacan nuevos ejes de la política económica a partir del apoyo masivo a los más pobres que incide en el consumo. Varios son los programas que sostienen este objetivo: las pensiones a los adultos mayores, los programas de trabajo -del primer empleo a sembrando vida- y las becas a los estudiantes, entre otros.

Junto con el rechazo al endeudamiento se otorgaron créditos a los micro y pequeños negocios. Asimismo, se renegoció la deuda de Pemex y se avanza en la reestructuración de la deuda de la CFE. No se ha incrementado la deuda externa, sí la deuda interna. Y es de señalarse aspectos monetarios: se han mantenido la estabilidad del tipo de cambio y el control de la inflación.

La inversión pública se concentra en tres proyectos estratégicos: refinería de Dos Bocas, para garantizar autonomía energética; tren maya para impulsar el desarrollo del sur del país; y el nuevo aeropuerto de la ciudad de México después de la cancelación del proyecto faraónico del aeropuerto en Texcoco.

Y, por supuesto, casi en primer lugar, lo que ha presidido la política económica en este segundo año de gobierno ha sido la atención a la epidémica del COVID que requirió redirigir recursos a la salud pública.

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