Por la libre 1.- La lección del maderismo 2.- Los energéticos 3.- El SNTE 4.- La auditoría

1.- En Ulises Criollo de Vasconcelos se escribe que a Francisco I Madero se le reprochó que tuviera un carácter conciliador, y casi se le culpó de su asesinato, por su intención de ser humano con todos, de darles una segunda oportunidad. Esto se le recrimina, pero, que no se olvide que otros, Carranza, Obregón, fueron violentos en su proceder ¿y qué?, al final también sucumbieron, también fueron acribillados.

No escaparon de las balas ni el conciliador ni los violentos; la traición los acribilló.

Se habla de que Villa, frente a la mesa, en la que había revolucionarios y contras, estaba inquieto, hasta que alguien lo animó a hablar y lamentó lo que estaba pasando, que ahí se vieran ellos con algunos de los que fueron sus rivales en el campo de batalla. Quizá dijo: “estamos claudicando, no lo vayamos a lamentar”, y asesinaron a Madero.

Lo que en el fondo había era el temor de que claudicara la revolución, y no le faltaba razón, por lo menos se abría un compás que, de haber continuado, Don Pancho, más allá del asesinato de 1913, si se le hubiera dejado terminar su mandato, los cambios nunca se hubieran dado o hubiera sido tan lento que no sé si se hubieran visto algún día.

Al final, en la Constitución del 17, se sentaron preceptos progresistas, de gran avanzada para su época, pero, como la Ley de Indias, “acátese pero no se obedezca”.

Emiliano Zapata, quien dio sustento social a la revolución, exigió el reparto agrario, que las tierras volvieran a sus legítimos dueños, que fuera para el que las trabaja con las manos, pero Madero no lo iba a hacer. Francisco no tenía, sino temía, a los grandes cambios; quizá creía que las cosas se pudieran resolver con voluntad, con principios, pero el ambicioso y el privilegiado no piensan así. Vean a los que dejaron de pagar impuestos por la gracia gubernamental. Hasta que se les apretó y se les exhibió se acercaron a negociar sus adeudos. Los potentados, en épocas de vacas gordas las ordeñan; de vacas flacas, ordeñan al trabajador que termina por pagar con salarios bajos.

En La sucesión presidencial no se habló de reformas profundas; era quitar a Porfirio Díaz para iniciar la alternancia, ni siquiera la democracia, al menos no como una forma de vida cotidiana que impactara en la fábrica, en el campo, el aula. No, sólo alternancia, como sucedió con el PRI-PAN-PAN-PRI, con el modelo neoliberal, sin que los sátrapas extrañaran sus privilegios y dones que les regala el sistema conservador sólo por existir.

Henry Lane Wilson, Félix Díaz, Victoriano Huerta y Bernardo Reyes, más otros, fueron unidos contra el gobierno legítimamente constituido; en paralelismo cuatro en el frente contra la Cuarta Transformación: Claudio X González, Marko Cortés, Jesús Zambrano y Alejandro Moreno. En ambos casos la intención es acabar con cualquier intento de progreso, de que en el pueblo cunda el ejemplo de que la justicia social sea un hecho, porque entonces la ciudadanía se daría cuenta de que un mejor nivel de vida es posible, que el suelo parejo se puede alcanzar, que la educación puede entregar a la sociedad niños y jóvenes pensantes, analíticos, críticos, propositivos y actuantes,  que es la hora en la cual se tienen que alcanzar las autosuficiencias alimentaria, energética y científica.

La decena trágica se desatará en México antes de las elecciones por parte de la derecha; días antes de las elecciones va a soltar a la jauría para atacar sin piedad a la Cuarta Transformación, y sería más que lamentable que ganara, será la demostración de que no se alcanza la plena madurez como pueblo para entrar a la era del bienestar generalizado, de los cambios dentro de la civilidad, de un país para todos y no sólo de unos cuantos, y la revolución social recibirá un golpe que quizá cierre las puertas por 50 años más.

Se tiene el gobierno que se merece, por un lado, por el otro, confío en que no se repita la historia de Madero, que la derecha no dé el golpe de estado desde el congreso, como lo ha intentado; al ser minoría no ha podido, pero si llega la mayoría, retomará la ruta el neoliberalismo. La ciudadanía tiene la palabra y decisión.

2.- Mañana el día D para la iniciativa preferencial enviada por el presidente. Se ganará la votación, aunque la derecha defenderá con calumnias su postura conservadora. Ahora ni un paso atrás; llegó la hora de las decisiones transformadoras y nadie debe flaquear, a riesgo de que no se vuelva a presentar una oportunidad de esta magnitud; hoy se iniciará la era de la autosuficiencia energética, aunque apenas será el primer paso, grande; es el inicio; no es mucho, pero no se podrá seguir si no se da el primero, el 23 de febrero.

3.- El SNTE servil a Calderón y a Peña Nieto fue cómplice de que las percepciones para los jubilados se den en Umas, no en salarios mínimos, y algunos de sus personeros culpan al actual régimen, lo que sea, con tal de no aparecer como corresponsables de este hecho que se puede corregir; los diputados actuales de la izquierda tienen tiempo de hacerlo, y si no, que los candidatos actuales se comprometan a responder a los trabajadores cuando lleguen al Congreso.

4.- La auditoria tiene datos, que los aporte, y si alguien tiene que ser señalado, sea, si alguien cayó en la corrupción, igual; lo importante es que se dé una lección de que la hora de la muerte de los corruptos llegó, no tienen cabida en la Cuarta Transformación, por si alguno se coló y está por ahí agazapado con piel progresista pero corazón del prianperredismofifí a expulsarlo.

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