Daniela Muñoz, mujer trans despedida por la Universidad La Salle: una historia de lucha contra la discriminación

En los últimos días ha circulado en redes sociales  una  noticia muy polémica que trata sobre la supuesta discriminación que ejercieron  autoridades de La Universidad La Salle en contra de  la doctora y docente Daniela Muñoz Jiménez, una mujer trans.

De acuerdo con el testimonio de la afectada, la discriminación comenzó desde que ella inició a transicionar. “Hace cinco años ingrese a la universidad y a los dos años decidí transitar; en los albores de mi transición el rector me enfrentó en la entrada de la universidad y me dijo que esa apariencia no era adecuada para darles clases a los alumnos de la universidad y mucho menos era la apariencia de un doctor”, dijo en entrevista para A Barlovento Informa.

“Le mencioné que solo yo podía elegir mi identidad y mi imagen, y a partir de ahí comencé a sufrir discriminación por parte de la Salle quitándome alumnos y grupos”, agregó la maestra.

Esta historia que se ha hecho viral en las últimas semanas ha tocado miles de corazones y ha indignado a más de uno, sin embargo,  tristemente esta realidad no es aislada, debido a que diariamente se escriben y se difunden  historias y publicaciones  de odio y de discriminación en contra de la comunidad trans.

Basta buscar en Twitter la palabra “Transexual”, para ver como las opiniones se dividen y como destacan cientos de comentarios juzgando y condenando a estas personas cuya identidad de género es diferente de su sexo.

“Me dan asco los transexuales”, “los transexuales tienen problemas mentales”, “creo que los hombres transexuales me dan morbo”, son algunas de las publicaciones discriminatorias que se pueden encontrar en Twitter.

Sin embargo, el odio y la transfobia no solo queda en simples palabras o publicaciones, este tipo de pensamiento traspasa a otras acciones como  lo son los homicidios que de acuerdo con la organización Letra Ese, entre 2013 y 2018 en México fueron asesinadas 261 mujeres trans.

Por estas cifras tan alarmantes es que México se ubica en el segundo lugar del mundo con la tasa más alta de trans feminicidios; lo que se vincula con otros datos y se suma a problemáticas más complejas.

“Las estadísticas dicen que las mujeres trans morimos en promedio a  los 35 años, por diversas causas: violaciones, suicidios, asesinatos, complicaciones de medicamentos; mil causas, realmente la estadística en la esperanza de vida es desalentadora, esa es la realidad de la gran mayoría”, comentó Daniela Muñoz.

Sin embargo, la también doctora explicó que esta no es su realidad, debido a que expresó que tiene muchos pilares esenciales como los son su familia, amigos y novia.

“Si yo no los tuviera, seguramente todo el  estigma de esta sociedad, cuyos paradigmas y hegemonía te orillan a posibilidades sociales a las cuales tu persona se ve completamente denostada, tu persona se ve completamente pisada en su identidad y en su integridad, te orillan a morirte a los 35 años”, agregó.

Las palabras que expresa Daniela Muñoz efectivamente reflejan la realidad de miles de personas que decidieron transicionar;  no solo se trata de que la gran parte de la sociedad no acepte a las personas trans, sino el problema mayor radica en que esta mentalidad colectiva afecta a dichas personas en distintas áreas de su vida; porque no siempre pueden conseguir trabajo, en ocasiones les es difícil conseguir sus nuevos papeles de identidad y muchas veces no los aceptan ni en su propia casa.

Estos factores anteriormente expuestos se  suman  al hecho de que es difícil transicionar debido a que existen pocas clínicas en México que realizan estos procedimientos y es muy costoso realizar estas modificaciones por cuenta propia.

“Transicionar es muy caro, si tú no tienes dinero y quieres transicionar para empezar una cirugía de mamas te cuesta de 30 a 40 mil pesos; alguna cirugía facial o rinoplastia o frontoplastia, ahí son otros 50 o 60 mil pesos mínimo; contorno corporal femenino otros 30 o 40 mil pesos; la vaginoplastia cuesta cerca de 500 mil pesos si quieres algo estético y bien; más el medicamento, la terapia hormonal te puede costar alrededor de 2 mil pesos al mes”, explicó Daniela Muñoz.

Sin embargo,  la doctora agregó que “hay instituciones que nos hacen esto gratuito, incluso la cirugía de confirmación de género: una es la Clínica Condesa, esta tiene dos sucursales, la otra está en Iztapalapa; y también en Guadalajara hay un centro que atiende  a la población trans y todo es absolutamente gratuito.”, destacó la maestra.

Daniela Muñoz explicó que estas instituciones son esenciales en el país, debido a que aseguró que el ser trans es un deseo imperativo de tener la identidad de sexo y género diferente con el que naciste, “el cual no se resuelve hasta qué tienes esa identidad sexogenérica”, señaló

En tanto a la problemática suscitada con la Universidad La Salle, la maestra  fue contundente al explicar que sí regresaría en caso de que se lo pidieran, debido a que aclaró que  pese a todo aprecia mucho la institución, porque aseguró que dicha escuela fue su alma mater.

“Soy lasallista desde el kinder, jamás he tenido otro colegio, tengo una carrera en la Salle de 27 años, entonces estaría como protesta y estaría también por el amor a mi universidad, y por mis alumnes”, aclaró la maestra.

Incluso agregó que está muy agradecida con la Universidad La Salle. “La carrera de medicina me la becaron al 95 por ciento los hermanos lasallistas, eso me lo dio de La Salle,  esas becas salen de la paga de todas las carreras de todo el país que reúnen un fondo para esas causas, jamás pude haber estudiado medicina en La Salle y fue gracias a esta institución que lo pude hacer”, destacó la doctora.

Sin embargo, añadió que el regresar a esta  universidad también significa un acto de protesta, ante la poca apertura que mostraron las autoridades de La Salle.

Cabe señalar que la Universidad La Salle es una escuela católica bien posicionada en México, dirigida a personas de clase media. Las autoridades principales de dicha institución  forman parte  de la Comunidad Educativa de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, por lo que sus valores y su filosofía está inspirada en las enseñanzas de San Juan Bautista.

Aunque uno de los valores principales de esta universidad es “justicia”, pareciera que esta palabra para la institución  tiene ciertas excepciones.

No obstante, Daniela Muñoz destacó que los valores que fomenta esta universidad, si los vio reflejados en esta situación, debido a que destacó  que la gran mayoría de los alumnos y alumnas de esta institución levantaron la voz para defenderla.

Respecto al rector de la universidad, la metra fue clara al explicar que únicamente le preguntaría las razones que tuvo para haberla discriminado, no obstante, aclaró que  no le tiene rencor ni ningún sentimiento negativo hacia él.

“Cuando una persona actúa con odio hacia otra, no es esta persona sino su historia que lo ha hecho así, por eso le preguntaría el porqué (de sus acciones), quisiera conocerle para entenderle más”, finalizó Daniela Muñoz.

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  • Estudiante de comunicación en La Universidad La Salle. Con área de especialización en marca y periodismo. Ha colaborado en diferentes medios digitales y en ABC Radio.

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  • elborrachoibuena

    Pues leo y leo y siempre me queda la sensación de que no comprendo todo. Será que nací mediando los cuarenta en el siglo pasado. Fui educado de manera machista, digamos no tanto por mis padres pero bastante por el entorno social de entonces, más entre la clase obrera a la que pertenecía mi familia y luego pertenecí yo. Desde joven entendí que en la vida propia uno tiene que intentar reeducarse, si no, no hay vida propia y pasamos las sandeces de una generación a la siguiente.
    Siempre he pensado (a la antigüita) que en la naturaleza sólo existen dos sexos… ¡Y muchas maneras, gustos y preferencias al practicar el acto sexual!, (incluso algunas perversiones pero no muchas porque entonces eres candidato a sicoanálisis) ¿Qué tiene eso de particular, de extraño, de malo, de exótico? Nada, en mi opinión. Es un asunto personal y privado mientras, como dicen, no perjudiques u obligues a terceros. ¿Por qué diablos me habría de importar a mi, decía a mis amigos en los sesenta, cómo coges o con quién coges, sean mujeres u hombres? Tal asunto -la orientación sexual de mis amigos- nunca entró dentro de mis preocupaciones. En los animales humanos el sexo es diversión porque pensamos. Imaginamos.
    Otra de las cosas que defiendo es el derecho a la eutanasia -por el derecho inalienable que tenemos los seres humanos a una muerte digna-, y el derecho de las mujeres a abortar de manera gratuita y bien asistida si así lo deciden en cualquier circunstancia. Es más, pienso que respecto al asunto del aborto debería realizarse un referéndum nacional organizado por mujeres y donde sólo votaran las mujeres. Los hombres -¡y los ministros de cualquier culto religioso!- no tenemos nada que estar opinando al respecto pues por lo común opinamos necedades.
    Pero volviendo a arriba, al asunto que sigo sin comprender cabalmente, o sea, todo esto de los trans, las cirugías, los géneros, etc.
    ¿Y cuando no había cirugías? ¿Y cuando hoy no hay dinero, ni soñando, para realizarse una como podría ser el caso de miles de personas que tienen tal deseo o necesidad?¿Volvería a ser otro asunto de clases privilegiadas? Porque en este país no cualquiera podría pagar un boleto para trasladarse desde Mérida hasta la capital.
    Tengo 73 años. Una vez dije a mis amigos -y no hace más de diez años-, que tal vez lo mejor sería que todos, mujeres y hombres, tuvieran al menos una relación homosexual en la adolescencia o primera juventud… Así, más o menos aclaradas las preferencias, iríamos por la vida cometiendo menos yerros. Todos se me echaron encima escandalizados. Y dos o tres de aquellos amigos eran profesionistas, uno de ellos egresado de la UNAM. Luego me quedé pensando: ¿Y cuál sí la habrá tenido?
    No estoy frivolizando y, por supuesto que me solidarizo con el caso de la doctora en cuestión. Pero sigo sin entender cabalmente de qué va el asunto…
    Aquí se me ocurre un México rico y científicamente adelantado dentro de cien años. Todos los hombres de veinte años podrían ser mujeres durante cinco años, y todas las chicas, hombres. Al finalizar los cinco años aquellos que lo desearan volverían a su sexo original y lo que no se quedarían tal cual. También se podría elegir continuar cambiando de sexo cada cinco años con una cuota módica. Imagino que sería muy divertido. Carajo, si a veces tan solo cambiar de casa es renovador.

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